Pequeñas diferencias de mentalidad pueden tener un gran efecto cultural y decidir el éxito o el fracaso de una comunicación.
Tomemos a los alemanes: son bastante directos y les gusta ir al grano, sin rodeos. La claridad, la franqueza, la crítica constructiva y el cuestionamiento del statu quo son virtudes que benefician a todos, ¿verdad? Suena razonable, quizá.
Nosotros tenemos razón (¡y los demás, también!)

Un «no» rotundo es perfectamente aceptable en Alemania; en Japón o Corea, en cambio, puede romper una relación para siempre. Evitar los escollos culturales en su comunicación no es un lujo, sino una ventaja competitiva.
Nuestro servicio «Consultoría intercultural para marcas» lo solicitan clientes que desean someter eslóganes corporativos y de campaña, nombres de producto, nomenclaturas o conceptos creativos a un examen de compatibilidad e impacto culturales. El objetivo: evitar posibles disonancias y encontrar el enfoque racional y emocional adecuado para públicos de todo el mundo.

